El problema no era la ausencia de reservas. Era que Google Ads recibía conversiones sin el valor económico completo de las reservas online y telefónicas. Sin esa señal, el algoritmo no podía optimizar hacia ingresos y la dirección no podía comparar con confianza la inversión frente a las ventas.
Una venta podía terminar en la web o en el call center
El cliente opera transfers desde y hacia el aeropuerto y servicios de rent a car en Chile. Su proceso comercial combinaba un sistema de reservas propietario con un call center conectado al mismo sistema y a una base SQL. Google Ads y Meta Ads generaban demanda, pero la atribución no reconstruía correctamente el recorrido hasta el valor final de la reserva.
El resultado era una lectura incompleta: existían conversiones, pero el valor de compra no se enviaba de forma consistente a las plataformas. Eso impedía optimizar Google Ads por retorno y hacía que el coste de la agencia y de los medios pareciera menos justificable de lo que mostraban las ventas reales.
La pregunta correcta no era “¿cuántas conversiones hubo?” Era: ¿qué reserva se cerró, cuánto valió, por qué canal llegó y puede esa señal volver a la plataforma publicitaria?
Qué cambió el 26 de agosto de 2024
Adsformance instaló el nuevo tracking el 26 de agosto. Antes de esa fecha, la línea azul de valor de conversión aparece prácticamente en cero. Después, Google Ads comenzó a recibir valor comercial. En el periodo visible del 29 de julio al 30 de diciembre, el panel muestra CLP 123 millones de valor de conversión, 7.620 conversiones, CLP 1.230 de coste por conversión y CLP 9,38 millones de inversión.
Aproximadamente 90% de los ingresos identificados mediante el nuevo sistema de tracking se atribuyeron a Google Ads. Meta Ads también estaba activo, pero generaba sustancialmente menos valor de compra atribuible. Esta comparación se usó como señal para probar una redistribución gradual del presupuesto, no como prueba automática de incrementalidad.